Es evidente que en el Líbano es tiempo de nuevas políticas. Por ello, bien valdría hacer saber al Primer Ministro Siniora que los libaneses “pensantes” pretendemos una historia nueva en democracia y modernidad. ¡Gracias por tanto Siniora, por permitir que los ciudadanos libaneses crean durante todos estos años la falacia de Hezbolá!: que el país no necesita un ejército ni un gobierno serios, sino uno teocrático como el que ellos van a instaurar.
Gracias a Siniora, por la debilidad de sus discursos y acciones ante los radicales que envenenan y dividen aún más a la ciudadanía libanesa, fracturándola y haciéndole creer que mientras tengamos una “unidad sagrada y bendecida por Alá”, todos los problemas se resolverán como por arte de magia. Por tener una sociedad organizada en la que no cuenta el progreso o la modernidad, y que aún así la historia nos juzgará por nuestras acciones. Que no necesitamos rentas, presupuesto nacional o cualquier concepto económico – horriblemente - occidental, puesto que nuestro amor, lealtad y dignidad a la ”unidad sagrada” de Alá no se alterará ni viviendo bajo los escombros y restos de aquel que un día fue nuestro país.
¿Para qué queremos una nueva y naciente economía como la que estábamos logrando hasta la locura que desató Hezbolá en su última guerra “de liberación” contra Israel, y cuyos resultados y desastre hicieron que volviéramos a cero? Según Hezbolá, jamás se debilitará nuestro espíritu nacional y nuestra resolución a “liberar Palestina para los palestinos”.
En sus tendencias megalomaníacas, desean probar al mundo que la fe islámica es un gran elemento motivador para una mejor forma de vida, y que nuestra irresponsabilidad al obstaculizar sus deseos y acciones llevan al país a una guerra civil. La realidad indica que lo han hecho los últimos 40 años y han alcanzado la perfección en cuanto a la destrucción de nuestros recursos y estructura nacional.
Gracias también al Primer Ministro Siniora, la nación que otrora fue cuna del alfabeto, la cultura y el comercio ahora ha establecido lazos sólidos con socios como Irán o Siria – regímenes marginales en el concierto de las naciones libres - que proveen a nuestro país de cientos de millones de dólares al año, armamento y misiles para las manos de “los santos resistentes”. Con amigos como ellos, no necesitamos de ningún “pervertido país occidental”.
Gracias a Siniora, Hezbolá se burla de todo el pueblo libanés exaltando solo a los chi'itas como los únicos valientes y capaces de defender al país, dando la legitimidad para hacer una guerra que llevó al desastre y la decadencia de las instituciones, un desastre del que aún no se recupera.
Gracias por dejar que nos impongan la idea de que nosotros no necesitamos un ejército regular. Después de todo, el Líbano es en teoría el París de Oriente Medio - aunque sin la transparencia, la organización, las libertades individuales, la democracia…
Tuvimos un ejército de salón al que exhibimos, pero nunca utilizamos. Somos tan inteligentes y sagaces que siempre empleamos a milicias como la OLP, el Amal - dirigido por Nabih Berri, el actual portavoz del Parlamento que lleva los últimos 14 meses intentando disolverlo - y ahora tenemos a Hezbolá para luchar por "nuestras guerras de liberación de Palestina”.
Definitivamente, Siniora es inteligente, equilibrado, sobrio y elegante. Salvo que nunca se ha a puesto a pensar con seriedad en las consecuencias de sus acciones o sus líderes, Nasrala, Berri, Hoss, Karame, Frangieh, Aoun. Son tan inteligentes que durante décadas mandaron matar a su propio pueblo. Curiosamente, tras de 40 años de guerra, descubrieron que debían reinar en “unidad nacional” solamente cuando estaban hasta el cuello. Lo malo de esto es que no lo han descubierto, ni pensado, ni han hablado de esa unidad antes del último año. ¿No deberían haberlo hecho hace 30 años atrás? Estoy seguro de que nos habríamos ahorrado mucho dolor, destrucción, exilio y muerte.
La comunidad internacional también debe agradecer a Siniora no hacer nada más que parlotear por evitar que nuestros hombres y mujeres al final de su existencia vivan días miserables y dependan de la ayuda familiar, careciendo de pensiones, jubilación o seguridad social después de haber trabajado toda su vida, por no mencionar la pérdida de propiedades en la última guerra desatada por “los resistentes.
Sin Siniora, en nuestros barrios y pueblos no habría enemigos y terroristas de Fatal Al-Islam enviados desde la frontera siria, que llevan asesinado al ejército libanés más de 60 días.
Tampoco seamos injustos con Siniora. Agradezcamos salvar el tipo no haciendo el ridículo en sus últimos discursos diciendo que este grupo no tiene que ver con Al Qaida, sino que venia desde Damasco. Es un gesto de valor reseñable en él en sus reuniones con Zapatero y Moratinos. A propósito de estas personas, ¿cree Siniora en serio lo que nos han contado en Madrid? ¿Acepta como libanés la ingenuidad de las palabras del Presidente Zapatero? ¿Va a hablar él con Bashar Al Assad para pedir que no interfiera en el Líbano… por primera vez en lustros? Las carcajadas me impiden seguir escribiendo.
Gracias también a Siniora, el pensamiento de miles
de niños musulmanes libaneses se envenena con una ideología nefasta cuyos estándares se corresponden a las SS de Himmler, y no a la sociedad civil de un país normal. Mientras, otros niños de la Umma disfrutan de sus vacaciones escolares de verano en las playas como ocurre en Kuwait o Qatar por ejemplo.
Gracias por preparar el país tan organizadamente para la venganza que sabía que vendría como resultado de “elegantes” - e irresolutas - acciones de gobierno. Gracias porque nosotros los libaneses, desde el otro lado del océano, comprendimos que en el Líbano las palabras no significan nada, que los acuerdos y los diálogos nacionales de unidad y comprensión no son dignos del papel en el que se escriben.
El Líbano habla de búsqueda de unidad y el progreso, pero sigue permitiendo que se siga pensando liberar Palestina para restaurar la dignidad de la Umma. ¿Debemos seguir escuchando hablar de la “victoria santa de Hezbolá en el 2006”?. ¿Por qué permite el gobierno que suceda eso?
Siniora debe dejar de engañar a los pocos que aún le apoyan en la comunidad internacional, acercarse a Europa y Estados Unidos y aceptar – es ingenuo no reconocer que el Líbano es un país musulmán ya - el ejemplo de los países árabes moderados.
Las acciones de un primer ministro hablan por un primer ministro, y Siniora confunde el apoyo a las Instituciones de la democracia y la libertad por parte de la sociedad civil libanesa y las Organizaciones de la Diáspora con el apoyo personal hacia él. No habrá solución para el Líbano mientras “la sagrada unidad” de la que habla Siniora estas elecciones venga de islamistas y fanáticos.
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