¿El nuevo gobierno de unidad nacional libanés pensara que Egipto y Jordania, son menos árabes que otros porque firmaron tratados de paz con los israelíes hace más de 20 años? ¿Son los jordanos, los egipcios mejores que los ciudadanos libaneses? ¿Merecen ellos la paz más que los libaneses?
Gobierno amoral: Samir Kuntar, asesino de civiles desarmados recientemente liberado por Israel, recibido como héroe por el presidente libanés. A su lado, el titular del Parlamento y el primer ministro
por George Chaya
¿Cómo esperar que el Líbano pueda alcanzar la paz y con ella el crecimiento, su despegue tecnológico en búsqueda del modernismo y el afianzamiento de su libertad soberanía e independencia cuando la realidad muestra que se recibe como héroe a Samir Kuntar en un acto que va contra cualquier marco de decencia y a contra-mano de todos los valores humanos y morales? Ello, junto al invariableme y constante sometimiento del país a manos de los estados árabes que se autodenominan sus hermanos, pero que lo reducen a la denigrante condición de ser el único frente de guerra contra Israel configura la mayor indecencia árabe en al región por los últimos 40 años.
Indefectiblemente surgen muchos interrogantes en el intento de interpretar el escenario libanés actual. Algunos, por ejemplo, se presentan en términos insoslayables. A saber:
¿El nuevo gobierno de unidad nacional libanés pensara que Egipto y Jordania, son menos árabes que otros porque firmaron tratados de paz con los israelíes hace más de 20 años? ¿Son los jordanos, los egipcios mejores que los ciudadanos libaneses? ¿Merecen ellos la paz más que los libaneses?
¿Por qué los libaneses deben seguir pagando el precio del odio y la envidia de una dirigencia árabe que desea derrotar a los israelíes, pero que jamás logro tal fin, salvo acumular vergüenza y forzar e infiltrar de terrorismo al Líbano para que haga el trabajo sucio por ellos?
De momento son preguntas que pueden aparecer como sin respuestas, más aun cuando se observa al nuevo presidente Sleiman junto al PM Siniora recibir como héroes y compartir podio con los mismos que están estrangulando el estado que Sleiman y Siniora deberían conducir y gobernar.
Lo cierto es que mientras el presidente Sarkozy recibe al presidente Assad en Paris y le extiende su mano para rescatar a Siria de su aislamiento de los últimos años y reinsertarla en la comunidad internacional, a la vez que estimula a Damasco a continuar sus conversaciones de paz con Tel Aviv, el primer ministro libanés Fouad Siniora rechaza terminantemente la oferta de Italia para mediar en negociaciones de paz directas entre el Líbano e Israel según informo el Ministro de Relaciones Exteriores italiano Franco Frattini quien personalmente hizo la oferta de mediación a Siniora luego de visitar Jerusalén.
Cuando la prensa libanesa consulto al ministro italiano cual había sido el fundamento de Siniora para tal rechazo, Frattini no supo que decir, según el, no hubo argumentación razonable en las respuestas de Siniora y solo dijo estar sorprendido por la posición del primer ministro libanés y sugirió a los periodistas que consulten a Siniora sus razones.
En concreto, a diferencia de sus colegas árabes sunníes de Egipto, Jordania, Qatar, Túnez, y Mauritania, el PM del Líbano Fouad Siniora es contrario a la paz con Israel. Nadie sabe por qué, él nunca se refirió a la razón por la qué está en contra de que Líbano resuelva sus problemas con Israel al igual que todas las naciones civilizadas del mundo, es decir por medio de negociaciones diplomáticas y tratados de paz.
La única explicación lógica o racional -si la hay- sobre el pensamiento del PM libanés, es que a pesar de mostrase como anti-Hezbolá y anti-sirio, Siniora realmente es un aliado estratégico de Hezbolá en términos de un plan de hostilidades y guerras de baja intensidad a largo plazo entre el Líbano e Israel. La conducta de Siniora resulta funcional plenamente a este razonamiento y la participación del primer ministro en la recepción de Kuntar, no solo da por tierra con cualquier posición que el pretenda esgrimir, sino que configura un agravio a los libaneses que confiaron en el y apoyaron a la Revolución de los Cedros.
Hezbolá se ha constituido -desde el Líbano- con Hamas desde Gaza, en el único frente de guerra árabe contra Israel, así lo dicen los oficiales de Hezbola a quien desee oírles desde Al Manar, su canal privado de televisión en Beirut y desde diversos portales islamistas. Hezbola insiste en la implementación y puesta en marcha de un programa, al que denomina "estrategia de defensa nacional”, que según ellos, debe ser adoptado por el estado libanés contra Israel, esto incluye la acumulación de misiles y cohetes y el almacenamiento de sistemas de armas y municiones en el sur, en Líbano meridional y en el valle del Bekka en previsión de nuevas guerras y hostilidades con los israelíes, como ocurrió en 2006.
No cabe la menor duda que el nuevo gobierno del PM Siniora adoptara inevitablemente y bajo presión de Hezbolá tal "plataforma de resistencia", la misma será presentada al pueblo libanés como un programa de seguridad nacional, cuando en realidad lo que Siniora estará favoreciendo y garantizando será mantener al país en un “estado latente de guerra contra Israel” en el cual y como siempre, el pueblo libanés será el “pato de la boda” de todos los fracasos del mundo árabe en las últimas seis décadas.
Con su rechazo a cualquier negociación y tratado de paz con los israelíes, Siniora manifiesta que tampoco quiere una solución -el regreso a un futuro estado palestino- para los refugiados palestinos en Líbano. Muy probablemente Siniora está pensando en implementar las sugerencias de sus socios saudíes para mantener en las actuales condiciones a los casi 500.000 refugiados palestinos en los 12 campos dentro del país. Como es sabido, el plan saudí incluye la “asimilación” de todos los palestinos a las filas de la comunidad sunnita libanesa, lo cual configura una estrategia de la sunna árabe a la que Siniora y Saad Hariri pertenecen con el objeto de contrarrestar el predominio demográfico chiíta.
Si Siniora desea honestamente la paz y el progreso para el país, si el es un político inteligente, debería inclinarse por proteger al Líbano a través de acciones diplomáticas independientes y genuinas por medio de conversaciones directas o a través de Italia y dejar su posición claramente expresada donde fuera necesario para resolver pacifica y civilizadamente las controversias existentes entre Líbano e Israel. Pero contrario a ello, Siniora dice contar con la promesa de Hezbolá de que el grupo no arrastrara nuevamente al Líbano a la guerra. Aquí es donde Siniora se muestra en su propio reduccionismo como líder acotado y sumisamente entregado a la dhimmitud que le impone Hezbola, por lo que es imposible confiar en su gestión de cara al futuro.
Al tiempo, y para mas complicaciones, el saliente presidente estadounidense George W. Bush se presenta por los últimos 2 años como aliado del PM libanés resultando cada día mas incomprensible que apoye esta postura de Siniora, mas aun luego de las celebraciones que Siniora y Sleiman brindaron a los prisioneros que Israel libero días pasados a cambio de sus soldados asesinados. De allí la pregunta inevitable ¿Por que la administración Bush nunca sugirió o presiono a Siniora para que este se acerque y hable de paz con los israelíes? No obstante, la administración estadounidense sigue manifestando su apoyo a Siniora y a su gobierno contra Hezbolá, a quien EE.UU. registro como grupo terrorista años atrás, aun cuando Siniora les ha cedido hoy un lugar en el gobierno que comparte con la organización dirigida por Hassan Nasrallah y mientras declara que no quiere la paz con Israel y da la bienvenida como héroes en Líbano a los liberados por Israel.
Es evidente que algo huele a “pescado en mal estado” en Oriente Medio y mueve a pensar que la administración Bush está de acuerdo con Siniora y con Nasrallah para mantener al Líbano en tensa y violenta calma, en un limbo de “no guerra y no paz”. Es indudable que ha retornado el pragmatismo político de la era Kissinger en la región y no seria extraño que entre las tres administraciones (una saliente en el corto plazo, Bush, otra sometida y sin ningún poder decisorio, Siniora, y la ultima acosada, sospechada y sobreviviente a 3 mociones de censura recientes, Olmert) se pretenda resolver el conflicto palestino-israelí a expensas del Líbano, principalmente en lo referente a la solución que incluya los refugiados palestinos en Líbano y su asimilación con la ciudadanía libanesa definitiva, lo cual, estabilizaría la balanza demográfica entre las comunidades sunnies y chiies, resolviendo a la vez el problema mas álgido para Israel que refiere al retorno de los refugiados palestinos.
Otro aspecto que no es menor y esta relacionado con el retorno del pragmatismo político occidental en referencia a la estabilidad interna del Líbano, como así también a la paz con sus vecinos, es que ella no resulte beneficiosa para los principales trastornos y controversias históricas en la región. Estos problemas y diferendos datan de los años ‘50 y jamás fueron abordados con responsabilidad por parte de la comunidad internacional, ni por la liga árabe.
Por ello, y contrario a lo que sostiene el PM Olmert o Condoleezza Rice, es cada vez mas claro que no habrá estabilidad ni paz sin alcanzar una solución definitiva a las cuestiones centrales que motivan y generan el conflicto, y ello, no va en relación o consonancia con ceder una porción mas o menos de territorio, sino que va mucho mas allá de esta materia (como muy bien lo desarrolla en su libro “Tierras por Paz” -Editorial Ensayos del Sud 2003- el escritor y analista político argentino Julián Schvindlerman).
No albergo la menor duda respecto de la centralidad del problema actual, como tampoco del equivoco reiterado de occidente en la búsqueda de soluciones para la paz en la región, tal error radica en el reduccionismo con que es abordado desde lo político una problemática que no es política, sino que refiere a lo patológico y no tiene ninguna relación directa con la lógica reivindicación de un pueblo por disponer de su propio estado.
En otras palabras ¿Quienes son los verdaderos traidores del pueblo libanés, de la causa Palestina y de las banderas árabes? ¿Quienes se constituyen en los mejores defensores de las políticas de aquellos, a los que ellos mismos denominan como el enemigo israelí? ¿Quienes impiden el despegue tecnológico, el modernismo, la libertad y la soberana independencia del Líbano arrastrando al país a estériles y odiosas guerras? ¿Quiénes impiden la creación de un estado Palestino?
La respuesta es clara y da por tierra con cualquiera de los slogans que han esgrimido por años los ideólogos de la violencia: “Los únicos agentes enemigos por excelencia que se ven actuando en este escenario, son el propio PM Siniora y aquellos que se autodenominan resistentes”. El primero es quien está actuando en favor de los intereses extranjeros a largo plazo (y no en favor de los intereses del Líbano). Con su plan de otorgar la ciudadanía libanesa a los 500.000 refugiados palestinos, es Siniora quien esta quitándole a Israel su mas pesada carga histórica y resolviéndole el gran dilema en referencia al retorno de esos refugiados (que comprometerían seriamente la estabilidad demográfica del Estado Israelí). Nadie más que el primer ministro libanés esta trabajando para resolver los problemas de los que el llama enemigos, y lo hace a partir de su escasa visión estratégica local y regional.
Al mismo tiempo, Hezbola se esfuerza por ser otra energía indirecta, funcional y favorable a Israel a través de sus postulados, amenazas y hostilidades. Ahora con sus últimas y nuevas pretensiones de reclamar el Monte Dov y el pueblo de Ghajar en la frontera y con la ratificación de sus planes de secuestrar mas soldados israelíes potencia y legitima la reacción de Israel y con ello, la constante destrucción del Líbano de los últimos 26 años.
Por tanto, ¿Quienes son los verdaderos agentes serviles y funcionales a la guerra y la destrucción? Seguro que los que apoyan un urgente tratado de paz para preservar al país, rotundamente no. Pareciera ser que otros sectores libaneses y árabes no pueden decir lo mismo, ya que sus acciones dan por tierra con cualquier posición que pretendan sostener y lo que ellos digan es tan verdadero y cierto como que Estocolmo es la capital de Burkina Faso.