Ideas y Debate, Madrid, España
17 Noviembre 2006
Por: George Chaya
El líder de Hezbollah, el jeque Hassan Nasrallah sostuvo en una entrevista concedida al canal de televisión Al Manar que a pesar de los intentos de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) para impedir la transferencia de armas a su organización esta ha "recuperado todo su potencial" al contar ahora con unos 33.000 cohetes, once mil más de los que tenía el 22 de septiembre pasado.
Sin lugar a dudas esto marca ciertos interrogantes en torno al mandato exacto de la fuerza de paz en Líbano; existe incertidumbre sobre su equilibrio político y la funcionalidad de ellas así como su éxito en el futuro desempeño de la misión encomendada por la comunidad internacional.
El conflicto que ha vivido el Líbano por 34 días entre hezbollah e Israel, pero que ya lleva muchos años entre Israel y sus vecinos árabes -que han hecho del Líbano el territorio de sus guerras delegadas con el Estado de Israel- trasciende, sin margen de error las fronteras del Líbano, pero frente a este conflicto las grandes potencias y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, han tenido -y creo que tienen- puntos de vista diferentes y quizás agendas diferentes. Y eso hace que una organización como Naciones Unidas, que es una organización que depende de la voluntad de los Estados y fundamentalmente de los miembros del Consejo de Seguridad, tenga dificultades para llegar a acuerdos con rapidez y eficacia cuando esas agendas de los países que mandan en la ONU no coinciden.
Cuando se aprobó la resolución con un mes de retraso sobre el inicio de las hostilidades, Kofi Annan dijo: "no nos podemos felicitar por llegar a este acuerdo porque deberíamos haberlo logrado mucho antes". El acuerdo se ha tomado con pinzas, se alcanzo un poco tarde y desde luego estos acuerdos que se toman en Nueva York en la sala del Consejo de Seguridad, dejan siempre lagunas importantes que hay que interpretar.
¿Se necesita un mandato de uso de la fuerza similar al mandato que utiliza la OTAN bajo el mandato de la ONU en Afganistán para las tropas estacionadas en Líbano?
Esa interpretación a veces se convierte en dramática, la ONU tiene una responsabilidad concreta y lo que sabe es que cualquier decisión que haya que tomar en una situación compleja que se pueda producir después de un despliegue de tropas, va a volver a chocar con dificultades de acuerdo dentro de su propio seno. Es muy peligroso embarcarse en una misión de paz, que no tiene objetivos claros, que no tiene reglas para intervenir militarmente o para usar la fuerza, ¿contra quién, cómo y cuándo? Todo esto genera muchas y mayores preocupaciones a los países que quieren contribuir en la misión de paz, también conociendo los actores que intervienen en este conflicto.
Hay evidentemente una forma simplista de explicarlo. Hay, digamos, los amigos de Israel y los de Hezbollah, de los palestinos, de los países árabes, o del mundo islámico. Eso se nota en el seno de la ONU y se nota en la realidad cotidiana que los ciudadanos experimentan según donde vivan.
Esa polarización creciente a la que empuja, por un lado el terrorismo islamista, ciego y criminal que está ganando lamentablemente más y más adeptos en el mundo musulmán, y por otro lado la guerra global contra el terrorismo sin que esté claro ¿quién es el enemigo, cuantos son, cómo se les combate?, está llevando a una polarización que se expresa con particular crueldad en Oriente Medio.
Si esa fuerza de paz no tiene credibilidad ni las facultades del Capitulo VII de la Carta de Naciones Unidas para el uso de la fuerza si esta fuera necesaria; estamos en una situación muy delicada de cara al futuro.
¿El marco jurídico en el que operan las fuerzas internacionales de paz en Líbano es el suficiente?
En tal sentido, hay normas establecidas en la Carta de la ONU y estas son fundamentalmente dos:
a) Si actúan con un mandato de uso de la fuerza, o
b) Si son sólo fuerzas de interposición.
Colocar fuerzas en territorio libanes bajo esta segunda alternativa en la situación actual, es decir, sin un mandato de legítimo uso de la fuerza bien especificado, significa dejarlas abandonadas a su suerte y esto es lo que no está claro.
El contexto del Líbano y la función de las tropas FINUL
Se debería esperar que las tropas de FINUL controlen la frontera para que no haya contrabando de armas desde siria ni agresiones, ni hacia Israel, ni de Israel hacia el Líbano. Para eso necesitan recursos y, conociendo a los actores, necesitarían un mandato muy claro para poder utilizar la fuerza en caso de violación del alto el fuego y de los acuerdos que permitieron el despliegue de esas tropas. Hoy las tropas de la ONU pueden detectar de dónde se lanzan misiles por ejemplo, y cuando se lanzan denunciarlo, avisar al ejército del Líbano para que se neutralicen estos ataques, más la diplomacia que sea necesaria para frenar estos ataques. Algo rayano en lo ridículo si lo analizamos responsable y seriamente ante lo que representa Hezbollah cumpliendo directivas de Irán dentro del país.
La situación que se vivió en Srebrenica (donde ocho mil niños, ancianos, mujeres y hombres musulmanes fueron asesinados por tropas serbias en 1995, dos años después de que Srebrenica fuera declarada zona segura por la ONU) fue probablemente uno de los ejemplos más terribles de estas misiones de paz en territorio extranjero, en la que las tropas no tenían mandato para intervenir y quien sufrió y fue masacrada salvajemente fue la población civil.
Allí en Srebrenika, también tenían “un mandato relativo igual al actual en el Líbano”, y aunque podrían haber impedido en mínima parte lo que sucedió no lo hicieron. Esto fue una responsabilidad en ese caso puntual de las tropas holandesas, pero ya es historia. La ONU debió haber aprendido la lección. No se puede mandar tropas de mantenimiento de paz “cuando no hay paz que mantener”, “cuando lo que hay que hacer es imponer la paz”. Para ello hace falta otro modelo de tropas, con otro mandato con más capacidad operativa de repeler cualquier violación de las normas básicas del Derecho Humanitario Internacional.
En Líbano, lo que se necesita es evitar otro Srebrenica. Evitar que la ONU se quede allí como una especie de cómplice pasivo y testigo mudo de acontecimientos que ojalá no se produzcan, pero que en principio, nada asegura que haya alguna garantía de que no puedan producirse. Y para evitar una desgracia similar a Srebrenica sin lugar a dudas “Se necesita un mandato de uso de la fuerza najo la norma establecida en el Capitulo VII de la Carta del Consejo de Seguridad” similar al mandato que utiliza la OTAN bajo el mandato de la ONU en Afganistán.