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La antigua guerra de los fantasmas

Desde el año 2005, también en 2006 y 2007, se ha incrementado la cifra de “accidentes”, explosiones, atentados y asesinatos políticos que sacuden el Líbano, y sus muertos pertenecen indefectiblemente al mismo sector.
 
       Casi todas las víctimas en los últimos tres años fueron opositores de Siria y de Hezbolá
 
 
Por George Chaya

Publicado el 10/11/2007

 

En el 2005, exactamente 30 años después de haber comenzado la primera guerra, el Líbano registraba un terremoto político de proporciones globales cuando 1.200 kilos de explosivos volaban por los aires al ex Primer Ministro Hariri y a 22 personas de su comitiva. Dos años después del crimen no se sabe mucho aún, y se especula con que ese ataque también estuviera planificado y fuera ejecutado por “los fantasmas de siempre”. Lo mismo ocurre con los demás asesinatos de dirigentes políticos del bloque legalista: nada se ha sabido en todo este tiempo acerca de esos crímenes y se sospecha, como siempre, de la acción de “los fantasmas”. Es así como se viene expresando desde sus posiciones políticamente correctas la decadente comunidad internacional, encabezada por la Unión Europea, Naciones Unidas y hasta la Liga Árabe.

 

La guerra de los fantasmas continúa ahora, en los días previos al 12 de noviembre, fecha en que debe salir elegido un nuevo presidente para el Líbano. El país lleva en guerra “contra ellos” más de 30 años, guerra que también comenzó en 1975 por obra de fantasmas. Esos fantasmas siguieron ensañándose con el pueblo libanés 15 años de guerra propiamente dicha y otros 15 años de guerra económica y psicológica. 

 

Lo cierto es que la seguridad para los políticos del bloque oficialista (pro-democracia) es inexistente en el Líbano, tal y como ha denunciado el diputado Saad Hariri cuando hace días daba a conocer un complot para asesinarlo. Desde Egipto anunciaba que tal conjura incluía también al Primer Ministro Siniora y al diputado Walid Jumblatt (pro-occidental), y que ello se debe, según Hariri, a que el servicio sirio de Inteligencia controla el Líbano otra vez. 

 

Lo real y concreto es que desde el año 2005, también en 2006 y 2007, se ha incrementado la cifra de “accidentes”, explosiones, atentados y asesinatos políticos que sacuden el Líbano, y sus muertos pertenecen indefectiblemente al mismo sector. El nombre que gusta utilizar a la clase dirigente opositora (pro-Siria), a la prensa progresista y a los sectores anti occidentales para referirse a aquellos que los perpetran sigue siendo siempre el de “fantasmas”.

Algunas personas sostienen que los fantasmas vienen del sur; otros dicen que provienen del este. Para muchos, la mejor respuesta es todavía sindicarlos como fantasmas, pero nadie ignora que esos fantasmas extendieron y extienden redes de Inteligencia en el Líbano y que han tenido y todavía tienen un cierto control dentro del ejército y las fuerzas de seguridad libanesas. Tal y como están las cosas, de cara a las elecciones presidenciales del 12 de Noviembre, “que Dios coja confesado” al pueblo libanés ante tanto fantasma en su territorio. 

 

Según los funcionarios de Hezbolá, siempre que el movimiento sionista exista, el arsenal del que disponen no necesita ser reconocido o legalizado por nadie. En palabras de sus dirigentes no hay fantasmas, sus declaraciones son muy claras. ¿Pero quién ha estado asesinando a todos los políticos relacionados con el gobierno de Siniora en el Líbano? 

 

Analistas y periodistas han empleado ríos de tinta al respecto. Recientemente se han conocido los comentarios de los máximos dirigentes del movimiento opositor que indican que la milicia islamista está preparada para llevar a cabo represalias en caso de que el presidente salga elegido por quórum de la mitad + 1. Y que no está dispuesta a aceptar su programa de gobierno, cualquiera que sea.

 

Muchos sostienen que ya es suficiente con una guerra como la del pasado año, que ha destruido al Líbano y en la que murieron más de 1.300 personas, y piden que se deje de insultar la inteligencia del pueblo libanés. 

Cristianos y drusos se preguntan quién esta a favor de intereses extranjeros en el país. Sunitas y chiítas contrarios a Hezbolá y al Movimiento Amal quieren saber quién se erigió defensor de la lucha de la Nación islámica a nombre del pueblo libanés, qué partido político tomó la decisión de combatir a los kataeb (cristianos), quién asesina sistemáticamente a otros chiítas cuando se trata de terminar con el movimiento Amal, quién perpetra los centenares de secuestros en la región de la Bekaa, el sur de Beirut y el Monte Líbano, con destino y suerte desconocidos, y quién constituye tribunales militares clandestinos y ejecuta a cientos de libaneses sin proceso legal previo o derecho a defensa. La lista de hechos y acciones ilegales es interminable; la respuesta del llamado mundo libre mancha a funcionarios y organismos internacionales, ONU incluida

.

Por ello la mayoría - ya no tan silenciosa - del pueblo libanés dice basta al maniqueísmo sobre su futuro, sus vidas y las vidas de sus hijos, basta de utilizar el nombre de una Resistencia mantenida como mascarada con la excusa de los Acuerdos de Taif para poder conservar las armas y secuestrar de ese modo las decisiones de la comunidad chi'ita y a través de ella, el control de las decisiones del gobierno mientras se destruye la economía y se intenta acabar con el estado de derecho.

 

Como sea, para muchos dentro del Líbano, “los fantasmas” tienen nombre claro, a pesar de la progresia europea, la izquierda norteamericana y la prensa internacional fiel a Damasco. Si no resuena una nueva explosión en el país que se lleve por delante a algún político más, así es como se llega al 12 de noviembre, fecha de las presidenciales libanesas en las que hasta puede salir elegido un fantasma. Nadie puede asegurar otra cosa dado el complejo escenario libanés