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El culebrón de las elecciones libanesas

 

Mañana es la fecha límite para elegir al nuevo presidente del Líbano. Después de cuatro intentos fallidos, la probabilidad de que esto se produzca son bastante remotas. El caos aguarda.
 
       Alguna vez fue democrático, pero hace 30 años que no lo es
 
 
Por George Chaya

Publicado el 23/11/2007

 

Tras cuatro aplazamientos, tres de ellos en clara violación de la constitución libanesa, este sábado 24 el Líbano alcanzaría un "consenso" y el Parlamento elegirá un Presidente. De no ser así, como segunda opción, el frágil escenario político podría recurrir de nuevo a la ley de la selva para elegir un líder. 

 

Ninguno de estos dos escenarios contempla el proceso constitucional. La controversia es mucho más profunda. 

La comunidad internacional (Francia, Estados Unidos, la Liga Árabe, etc) respalda la primera opción, la elección civilizada de un presidente, pero sólo para evitar el segundo escenario. Bajo la creencia chamberliana de que evita el conflicto armado interno, la comunidad internacional vuelve así a caer en el mismo error cometido en 1989 con los Acuerdos de Taif, cuando por conveniencia, temor o para evitar problemas, antepuso sus intereses esquivando la realidad y facilitando la problemática actual del Líbano hoy. Este primero de los escenarios, el del Presidente por consenso, se ha visto impulsado por Francia, Arabia Saudí y la comunidad internacional. 

 

El segundo escenario, el del desastre y la guerra, es el impulsado desde Irán y Siria a través de Hezbolá. 

Aunque tras cuatro aplazamientos no haga falta decir que es la opción iraní la que va ganando, el escenario verdaderamente positivo este sábado sería el basado en la democracia. Permitiría a los candidatos dar a conocer públicamente su candidatura y competir para que el Parlamento, por comicios, declare un ganador. En el Líbano, el conjunto normativo no goza del respeto de los dirigentes teocráticos y feudales. En estos mismos momentos probablemente las dos opciones ya estén negociadas y establecidas, y lo que se escenificará este sábado o en cualquier otra fecha será un sainete de baja calidad.

 

En estos días resulta complejo no sentirse avergonzado por la clase política libanesa. Leer y escuchar a dirigentes, políticos, dignatarios y representantes del clero mintiendo y contando que el Líbano es la única democracia del mundo árabe provoca vergüenza ajena. Pudo haberlo sido, pero hace 30 años que no lo es. La clase política, la supremacía de la religión y el poder de arcaicas elites religiosas junto a la administración corrupta han hecho del Líbano el hazmerreír del mundo árabe. 

 

Para que las elecciones supongan alguna diferencia, el nuevo Presidente tendría que distanciarse permanentemente de las políticas regionales arabistas e islamistas, y trabajar para la consolidación de tal neutralidad. Nadie espera que suceda.

Separar religión de Estado y establecer un estado laico es otro punto pendiente. Ya no digamos aplicar todas las resoluciones internacionales relacionadas con el Líbano, en particular las resoluciones 1559 y 1701, y apoyar la creación del Tribunal Internacional. 

 

Pero si el próximo Presidente del Líbano tendrá una tarea de cara a la comunidad internacional, esa es la de eliminar los estados dentro de estados. Desarmar a grupos terroristas, tanto libaneses como no libaneses, y desmantelar sus infraestructuras con un ejército libanés contaminado por Irán será sin duda una odisea, no digamos ya sumarse a la campaña internacional de lucha contra el terror y perseguir a las organizaciones terroristas que operan en el Líbano. 

 

Tras cuatro aplazamientos ya no cuenta quién salga elegido este sábado, el observador agudo ya habrá imaginado que todo está negociado y entregado. El Presidente por consenso del que se habla abiertamente y el fraude preparado para el país sólo tiene un programa: servir a los intereses del que ha elegido verdaderamente al Presidente, que no es el pueblo libanés. 

 

Hezbolá, mientras tanto, también tiene su plan de gobierno, y no es menos peligroso. El programa difundido por Hassán Nasrala es el de los misiles, los cohetes, el martirio, las guerras de resistencia y su ideología importada de Irán a golpe de petrodólar. 

 

El Líbano va a ser la mancha en la conciencia de muchos este sábado. Este vergonzoso culebrón lleva cuatro intentos fallidos, “la agonía puede ser larga, pero la muerte de la libertad y la democracia será segura”. ¡Que comience el espectáculo