Por George Chaya* Para Safe Democracy Foundation
28 de mayo de 2008
http://spanish.safe-democracy.org/2008/05/28/la-estrategia-de-hezbola-el-acuerdo-en-doha-y-el-futuro-de-libano/
Los políticos libaneses parecen empecinados en tropezar dos veces con la misma piedra. Desde el año 2005 hay dos fuerzas políticas claramente definidas y en pugna en el Líbano. Este escenario comenzó a delinearse cuando la Revolución de los Cedros se levanto contra el status quo impuesto durante 29 años por la ocupación siria luego del asesinato del ex Primer Ministro Rafik Hariri en marzo de 2005. Ello significo un acontecimiento único en la región, un ejemplo sin precedentes para el mundo libre desde la caída del Muro de Berlín y cuya principal característica fue la no-violencia. Pero la Revolución de los Cedros defecciono ya que no tradujo el enorme éxito que alcanzo entre los ciudadanos libaneses hacia los centros de poder y sus dirigentes políticos.
La contra- Revolución
El primer hecho que marco la contrarrevolución al pacifico movimiento de los revolucionarios de los Cedros y envió un mensaje a la ciudadanía en el escenario político interno lo marco Hezbollah cuando lanzo deliberadamente una catastrófica guerra contra Israel en julio de 2006, ello definió la marcha de la contrarrevolución y marco el futuro del país de acuerdo a los planes de Irán. Pero a diferencia de la Revolución de los Cedros, Hezbollah ejecuto sus acciones por medio de la violencia mostrando claramente su agenda político-militar ante la comunidad internacional.
La incompetencia militar mostrada por el gobierno Olmert, mas una mezcla de ingenuidad y complicidad de la ONU y los gobiernos de occidente pretendieron mostrar el endeble alto el fuego alcanzado en agosto de ese año por medio de la Resolución 1701 CSONU como un gran logro. Luego fueron desplazados 15 mil hombres de la Fuerza FINUL en el Líbano meridional, al sur del Rió Litani y sobre la frontera con Israel apaciguando al grupo de oposición encabezado por Hezbollah quien se adjudico la victoria ante estos eventos.
Lo cierto fue, que todo ello allano el camino y el fortalecimiento interno del movimiento liderado por Sayyed Hassan Nasrallah y se permitió de ese modo que el líder de Hezbola focalizara toda su energía a la situación política interna debilitando al gobierno y ampliando su capacidad operativa en la arena libanesa para llegar así a este presente en que inteligentemente Nasrallah ha demostrado que si deseara dar un golpe eficaz no tendría quien se oponga a su grupo dentro del Líbano. Esto ha sido lo sucedido desde la guerra de 2006 en que el Partido de Dios se fortaleció en gran forma.
El aspecto negativo para el movimiento chi'ita en el presente, se relaciona en forma directa con sus acciones militares recientes ya que ha demostrado lo contrario a lo que fue siempre el discurso de Hassan Nasrallah respecto de que jamás emplearía la fuerza de sus armas contra los ciudadanos libaneses. Las presiones directas que Hezbollah venia ejerciendo sobre el gobierno de Siniora datan desde diciembre de 2006 cuando el partido y sus aliados en la oposición ocuparon el centro de Beirut exhibiendo sus armas en tiendas de campaña que levantaron en la ciudad, por todos los meses posteriores sus acciones perjudicaron gravemente la subsistencia de cientos de comerciantes y ciudadanos comunes y alteraron la vida de la capital del país.
En enero de 2007, Hezbola y sus aliados del partido de Michel Aoun y del partido Nacional Socialista Sirio trataron de fortalecer su control sobre el Líbano mediante el bloqueo de carreteras en todo el país. El 23 de enero de 2008, los libaneses se vieron nuevamente impedidos de llegar a sus lugares de trabajo y escuelas. Hubo enfrentamientos en la Universidad Árabe y los choques entre facciones sunnitas y chiítas se saldaron con 8 muertos y una veintena de heridos.
La primera semana de mayo de este año Hezbollah elevo la apuesta, clausuro la autopista del Aeropuerto Internacional y corto cientos de calles en Beirut y otras carreteras del Líbano y lanzo a sus los militantes a las calles con la orden de cometer actos de vandalismo, fueron disparados 3 potentes cohetes contra el edificio del diario Al Mustakbal antes de proceder a incendiar la redacción con sus empleados dentro de las instalaciones para continuar luego con la destrucción y saqueo de los estudios de la Radio L'Orient y el canal de televisión Future , los tres medios de prensa propiedad de la familia del diputado Saad Hariri quedaron destrozados. Ese día también comenzaron los combates en Trípoli para luego extenderse hacia Aley, Swaifat y la montaña del Chouf. Se cerró así el círculo de los dichos y discursos que sostenía el grupo opositor respecto de su resistencia en defensa del Líbano contra el enemigo israelí. El telón de la realidad cayó delante del mundo o de los que quisieran verlo con un saldo de 83 muertos y 268 heridos en los días que duro la refriega.
La lógica de la violencia se impone a Doha
Mientras el gobierno y la oposición se reunían en Doha, en las calles de Beirut se leían carteles y pintadas que indicaban frases como: “Llegad a un acuerdo o cubriros de vergüenza” y “Si no sois capaces de alcanzar un acuerdo, no regreséis ”. Así se expresaba la ciudadanía desahuciada y defraudada desde años por la dirigencia política.
Las distintas facciones regresaron con un acuerdo, es cierto. Muchos libaneses festejan y se felicitan por ello, otros se preguntan como se hace para negociar con quien posee las armas y no esta dispuesto a hablar de ese punto, ¿Que clase de dialogo y acuerdo se puede alcanzar cuando una de las partes empuña un arma?
En cualquier caso, y mas allá de lo que se presenta como un acuerdo nacional, nadie ignora que la lógica de la fuerza continúa hoy, no ha menguado y sigue latente mientras no haya reconciliación real y se resuelvan los problema de las divisiones sectarias que se han agudizado con los enfrentamientos últimos.
¿Evitar lo imposible de impedir?
Al mismo tiempo que representantes del gobierno y la oposición viajaron y se reunieron en Doha para publicitar luego un acuerdo que dicen, lograra evitar lo que no es posible impedir. Mientras tanto “el enfrentamiento sectario entre sunnies y chi'ies”, es un hecho; los drusos no se mantendrán al margen y demandan venganza, y los cristianos parecieran aguardar su turno ante la ira y la violencia contenida de momento.
Hezbola demostró eficazmente que pudo mantener asfixiado el corazón de Beirut por medio de la presión y la violencia armada, a pesar de ello, hay quienes piensan que las negociaciones de Doha o las que planifica la liga árabe puedan ser exitosas a futuro. Lo cierto es que los operadores políticos de Hezbola han demostrado históricamente, y mas aun en los últimos 3 años, que manejaron a la perfección una estrategia de guerra psicológica "implacable" para con el gobierno de Siniora que este ultimo y sus ministros no han sabido o no han querido neutralizar.
En términos sencillos de comprender, el plan de guerra psicológica de la oposición sobre el gobierno consistió en armar la crisis, fogonearla y llevarla a límites críticos para luego dar la "solución".
En otras palabras: armar y ejecutar un conflicto y luego generar y facilitar la "alternativa" de solución y salida de el. Es en esta línea que las acciones de la oposición plantearon su guerra psicológica contra el gobierno, teniendo como objetivo estratégico central avanzar sobre el poder legítimo y la autoridad del estado para hacerse con el control total del poder público en el momento oportuno. A pruebas vistas, la oposición holgadamente se alzo con la victoria.
Para quienes apoyan logística y financieramente a los sectores de la oposición, estas acciones táctico-estratégicas de guerra psicológica consisten en generar la crisis, sostenerla y apoyarla desde los medios de comunicación afines generalmente con una importante carga de antisemitismo al que denominan anti-sionismo, una buena dosis de anti-americanismo al que Europa no escapa en sus discrepancias filosóficas con la otra costa del Atlántico también hace su trabajo y colabora en la campaña mediática sesgada.
Focalizar y centrar la atención del mundo en una crisis determinada y así desestructurar y desplazar el verdadero escenario de las reales controversias en la Comunidad Internacional y el Oriente Medio en particular es bien sencillo y fácil de manipular cuando hay millones de petrodólares para tal misión. El claro ejemplo de ello fue la guerra que Hezbola lanzo a Israel en el verano de 2006 cuya orden fue impartida desde Teherán para frenar o al menos morigeran las sanciones de la ONU de ese momento ante los informes de Junio de 2006 de la AIEA sobre el enriquecimiento de uranio que comenzaba a comprometer al régimen de Ahmadinejadh según lo declarado en Paris por el ex vicepresidente sirio Abdul Halim Khaddam desertado del régimen de Damasco y quien dijo conocer desde mucho tiempo antes tal estrategia.
Operaciones psicológicas y cortinas de humo en Oriente Medio
Este accionar respecto a cambiar la mirada de la realidad mediante una crisis o conflicto generado para cubrir otra situación ha sido muy bien utilizado en la región. Y es aquí donde se encuentra la respuesta de manera muy clara ante los interrogantes de para que sirve Hamas en Gaza, la Hermandad Musulmana en Egipto, el Ejercito del Mehdí en Irak o el Hezbola en Líbano.
En este mismo contexto, pero de manera inversa se encuentra el presidente estadounidense George W. Bush con sus planes de atacar Irán dados a entender públicamente en su reciente viaje a Israel. El presidente norteamericano hoy se encuentra cercado por las denuncias y las campañas de la propaganda mediática favorable al partido Demócrata y su imagen superó holgadamente en decadencia y rechazo a la de cualquier presidente de la historia de los Estados Unidos. Esa, y no otra causa le ha impedido lanzar la operación de atacar a la Republica Islámica de Irán, algo que no pocos analistas han dado a conocer como un plan que esta preparado y que permanece Stand by en el Pentágono pero que ni Bush ni Cheney se han animado a ordenar, y probablemente no lo ordenen, puesto que la administración esta en franca retirada de la Casa Blanca. Aunque con Bush y sus decisiones nunca se sabe, recuérdese el apoyo a la independencia de Kosovo que sus asesores recomendaron al presidente estadounidense. Lo cierto es que es que en este escenario actual, es muy poco probable que EE.UU. decida una operación que puede presentar más problemas que soluciones a la maltrecha administración Bush nada más que para salvar al Líbano de Siria e Irán.
El Acuerdo por “dentro”
Operaciones de guerra psicológica o no, lo cierto es que tras cinco días de reuniones, a las tres de la madrugada del 21 de mayo, las facciones políticas libanesas llegaron de hecho a un acuerdo que permite al General Michel Suleiman asumir la Presidencia del Líbano y que pueda formar un gobierno de unidad nacional (ver articulo del 28 de marzo pasado publicado en Safe Democracy http://spanish.safe-democracy.org/2008/03/28/michel-sleiman-muy-cerca-de-ser-presidente/ )
El último escollo por superar fue la nueva ley electoral. La oposición, encabezada por Hezbollah, intentando establecer un sistema de votaciones basado en el ecuación: “ una persona-un voto ”. También pretenden bajar la edad legal con derecho a voto, esto es, descenderla hasta los 18 años, lo que sin duda les beneficiaría entre los libaneses más jóvenes y políticamente más activos de su comunidad. Y a falta de las elecciones parlamentarias, de cara al 2009, el gobierno de unidad quedara constituido de la siguiente forma:
La Mayoría apoyada por Arabia Saudita y Occidente, mantendrá 16 de las 30 bancas del gabinete.
La Oposición, que cuenta con el soporte de Irán y Siria, conducida por Hezbola y que incluye al partido cristiano minoritario (MPF) dirigido por Michel Aoun, consigue 13 puestos del gabinete
Las Tres (3) bancas restantes serán asignadas por el Presidente Sleiman y son altas las probabilidades que tales designaciones recaigan en tres hombres de la oposición.
También se acordó en Doha la adopción de la ley electoral de 1960 (basada en el distrito administrativo libanés), por el que Beirut quedara dividido en Tres (3) Circunscripciones Electorales:
El Primer distrito electoral comprende Ashrafiyeh , Rmeil y Saifi , con Cinco bancas: Dos armenios, Uno maronita, Uno ortodoxo y Uno católico
El Segundo distrito electoral comprende Bashoura, Medawar y Marfa, con Cuatro escaños: Uno sunní, Uno chi'ia y Dos armenios
El Tercer distrito electoral comprende Mazraa , Msaytbe , Ras Beirut , Al Mina el Hosn , Zaqa el Blat y Dar el Mrayseh , con Diez escaños: Cinco sunníes, Uno chi'ia, Uno druso, Uno ortodoxo, Uno evangélico y Uno para las minorías.
Por ahora, estos últimos tres puntos se ven como equilibrados y allí el acuerdo aparece como justo para las partes dadas las actuales circunstancias y teniendo en cuenta el hecho de que no se han realizado censos desde 1930. El diputado Saad Hariri consiguió la mayor parte de lo que quería el Movimiento del Futuro para preservar su base electoral en el Oeste de Beirut. Por lo que todas las expectativas futuras estarán focalizadas en las próximas elecciones, que pueden ser las más importantes desde que Líbano se independizara de Francia en el año 1943. No hay dudas que Washington, Tel Aviv, Teherán, Damasco y Riad tienen sus candidatos favoritos y se mantendrán expectantes de los sucesos.
Una pregunta que cabe efectuarse dentro del gobierno libanés será ¿Hasta donde es posible responder a la violencia con la no-violencia? Los integrantes de la Revolución de los Cedros han intentado, pero no han tenido éxito, solo han obtenido como resultado varios de sus diputados asesinados en los últimos 3 años. La mayoría libanesa adhiere a la lógica de la no violencia, pero la oposición se impuso por la fuerza bruta y evidentemente, en este caso puntual, la violencia les dio la victoria por sobre la mayoría pacifica.
Lo que genera escepticismo respecto de Qatar y los acuerdos arribados es que pareciera ser que “se ha permitido equiparar al agresor con la víctima”, “al violento con el no-violento”, o peor aun, lo que ha quedado claramente demostrado es que el estado legal libanés ha hecho entrega del principio básico de todo gobierno legal en un estado de derecho: “Líbano ha entregado el monopolio sobre el uso de la fuerza del Estado a un grupo político-violento.
Es posible y hasta comprensible que el Líbano no pueda desarmar a Hezbola, pero el Estado legal y sus Instituciones democráticas <si es que lo son> no puede ceder lugar en el gobierno a un grupo que utilizo las armas contra sus propios conciudadanos y cuya agenda es llevar al país a una guerra de resistencia eterna.
Así mismo, no son pocos los sectores libaneses que sostienen que el gobierno debió preservar e insistir en que el Parlamento es la única institución constitucional para el diálogo entre las facciones libanesas. Doha y otros lugares bien pueden ser vistos como inconstitucionales si se los utiliza como alternativos a las sesiones parlamentarias y por ello son escépticos de cara al futuro y hablan abiertamente de una remake del Acuerdo de Taif que sumió al país en los años 90 en una de las etapas mas oscuras de su historia moderna.
Conclusión:
Es muy claro que el acuerdo tiene un categórico vencedor, la oposición, y un vencido, la mayoría parlamentaria. La obtención del derecho a veto, a partir de ahora en manos de la oposición y fundamentalmente el hecho que no se pusiera sobre la mesa de negociaciones la cuestión de su armamento, así lo indica. Todo acuerdo debe reflejar un equilibrio entre las partes involucradas, pero en el caso de Doha se partió de un equilibrio inexistente. No sorprende por tanto, que tras 18 meses de parálisis institucional se haya alcanzado un acuerdo sólo después de los ataques armados de Hezbola en Beirut y otros lugares del país.
La cuestión clave para la pacificación del país: las armas de Hezbola, quedó fuera de las conversaciones, fue unilateralmente excluida y diplomáticamente evitada en Doha; el compromiso es que el nuevo gobierno debatirá y decidirá cómo el Líbano va a abordarla y tratarla en el futuro, definitivamente no es convincente el Acuerdo de Doha en ese punto. Hezbola se siente, por ahora, protegido ya que consiguió eficazmente el bloqueo <veto> sobre las decisiones del gabinete del gobierno, había estado buscando eso desde el final de la guerra de julio de 2006 y hará todo para continuar con el control del sur de Líbano y atacar a gusto y beneficio la frontera israelí mientras continúa el debate en la Comunidad Internacional sobre la agenda nuclear de su mentor iraní. Todos los gobiernos libres de Occidente y los estados árabes moderados consideran que Irán esta próximo a adquirir armas atómicas. Pero según los planes en marcha de la resistencia, el establecimiento de una base iraní en el Líbano debe ser considerada como una última fase hacia la eliminación del Estado de Israel.
Otro signo del estado de las cosas luego de Doha es la influencia de Hezbola en la elección del general Michel Sleiman como presidente del país, las declaraciones que Sleiman emitió el jueves, 22 de mayo al Diario An Nahar sosteniendo que su país tiene un sólo enemigo: Israel, y que ese es un conflicto armado permanente con la entidad sionista parece ser otra prueba palmaria.
Definitivamente lo que acordaron los miembros del gobierno en Doha no fue sino “el establecimiento de un gobierno ampliado” en el que dentro de unas semanas empezarán de nuevo las discusiones y los desacuerdos
*George Chaya es Profesor y analista político internacional de origen libanés. Es experto en Oriente Medio y conferencista por la International Consulting in Policy on Middle Eastern and Latin América. Web Site Oficial www.georgechaya.org