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Antesala de nuevas guerras

El nuevo programa de Seguridad Nacional anunciado por el gobierno libanés ha legitimado definitivamente al grupo politico terrorista Hezbolá. En error estratégico-político del que no se retorna, Siniora y su gobierno legalizaron la existencia de una organización que ha secuestrado las instituciones legales del Estado.
 
       Los islamofascistas de Hezbolá, legitimados por el propio gobierno libanés
 
 
Por George Chaya
 

El nuevo programa de Seguridad Nacional anunciado por el gobierno libanés ha legitimado definitivamente al grupo politico terrorista Hezbolá. Tal y como era de suponer el gobierno del PM Siniora ha perdido absolutamente su legitimidad. Con sus ultimas medidas ha justificado las acciones de Hezbolá en el pasado y reconocido el derecho de la resistencia a mantener sus armas en el presente, no solamente ha desobedecido la Resolución 1559 CSONU sino que se ha posicionado como un gobierno marginal dentro de la comunidad internacional. 

 

En error estratégico-político del que no se retorna, Siniora y su gobierno legalizaron la existencia de una organización que ha secuestrado las instituciones legales del Estado. Con la emisión de tal documento, el gobierno ha dejado la vía expedita a futuras guerras con Israel, cuando en realidad lo que debió haber hecho era aceptar la propuesta de la Cancillería Italiana para comenzar con negociaciones de paz con los israelíes, tal y como lo esta haciendo Siria a través de Turquía.

 

La medida tomada por el gabinete de Siniora es de tal ambigüedad que brinda además a todos los grupos libaneses el legítimo derecho de armarse y lanzar una guerra contra cualquiera que sea percibido como ocupante dentro del territorio del país. Con ello, Siniora y su gobierno amplían su gravísimo error original abriendo la posibilidad de una nueva confrontación entre facciones internas. Por estas horas hay líderes sunnitas, druzos y cristianos que sostienen que Hezbolá es un ejército ocupante dentro del país, un grupo armado e ilegal, que aunque opera con nacionales libaneses, lo hace en favor de intereses iraníes y sirios. Por tanto le comprenden las generales de la ley para ser considerado ocupante dentro del Líbano. 

 

Mas allá de que la inmensa torpeza de Siniora y el gabinete pueda llamar la atención de algunos, esta medida de legalizar la resistencia y sus armas no es ninguna sorpresa. El Grupo 14 de Marzo había perdido los últimos vestigios de honor y credibilidad semanas pasadas al unirse con Hezbolá para dar la bienvenida como héroe al asesino de niños Samir Kuntar (1). Actualmente, al ceder espacio en el nuevo gabinete al grupo político terrorista y dar a conocer el programa de gobierno conjunto con Hezbolá “ellos han elegido direccionar al Líbano a un garantizado e inequívoco camino hacia su total destrucción”, donde la guerra de julio de 2006 se asemejará a un paseo de week end en comparación con lo que vendrá por las acciones futuras de Hezbolá, donde como siempre, el costo en vidas y bienes para los ciudadanos libaneses, desafortunadamente será muy doloroso. Ello no solo por una cercana e inevitable confrontación del grupo chi'ita con Israel, sino por las muchas milicias y facciones dentro del país que ya han comenzado a organizarse para dar frente a Hezbolá.

 

En el plano internacional, si había alguna simpatía en favor de la independencia, la soberanía y la democracia libanesa todo se ha evaporado después de ver a los incompetentes funcionarios libaneses, entre ellos al PM Siniora, saludar como héroe la recepción de Kuntar. 

 

En otras palabras, en contraste con la "Resistencia Islámica de Hezbolá", muchos otros sectores interpretan que a partir de la medida gubernamental deben comenzar a organizar una nueva "resistencia libanesa" cuyo objetivo es liberar al Líbano de la ocupación sirio-iraní que encarna Hezbolá dentro del país. Después de todo, el nuevo programa político del gabinete ha autorizado tales acciones desde la ambigüedad que se aprecia en el texto del decreto “sostuvieron autoridades religiosas sunnitas en Trípoli”. Por lo que nadie debería asombrarse si se desataran nuevos enfrentamientos entre distintos sectores políticos-religiosos, esto puede suceder en cualquier momento dentro de los próximos meses. 

 

En cuanto al accionar del ejército libanés hay elementos de análisis tan interesantes como peligrosos que recuerdan su fractura en los años 70 cuando estallara la guerra civil. Ello se desprende de las declaraciones de oficiales jóvenes que han declarado desde el anonimato por razones de seguridad. “La conducción y los generales han demostrado su sumisión e ineptitud” sostuvo Ahmed un joven teniente sunni a la revista alemana Der Spriegel, este oficial indico así mismo “que la institución militar no defendió a los ciudadanos en los enfrentamientos que desato Hezbolá en la primera semana de mayo y por ello, son pocos los que confían que lo haga en el futuro”. “Líbano deberá construir un verdadero ejército, con una misión real y una doctrina clara para defenderse de Hezbolá-Siria-Irán, sus verdaderos enemigos", declaro: Charbel un capitán cristiano que combatió a los terroristas islamistas de Fatah Al Islam en el campo de refugiados palestino de Nahr el Bared el año pasado, el agrego: “Debemos recordar nuestro juramento como tropas de combate, nos defenderemos nosotros mismos de Hezbolá si nuestros generales y nuestro gobierno no nos defiende”. 

 

Es evidente que esta medida de gobierno abrió un interrogante peligroso y profundo no solo en el país, sino en el plano internacional. Lamentablemente, si se desatara la violencia no alcanzaran las lágrimas del PM Siniora ante la televisión como ya se lo vio llorar antes, nadie le creerá ni lo ayudara, nadie en el mundo confiara en su gobierno. No habrá nueva Reunión de Paris para inyectar euros a la destruida economía del país y seguramente la deuda externa, hoy de 54 mil millones de dólares trepara a niveles de espanto. Definitivamente el país marchara al abismo por la torpeza, el temor y la cobardía de Siniora. 

 

Si hay nueva guerra, no será guerra civil, será “guerra total” por la liberación de la ocupación sirio-iraní del Líbano. Más allá que los profetas del odio saldrán presurosos y oportunamente a culpar hacia fuera como es su costumbre, cuando eso suceda nadie les creerá. No ha sido Israel,  EE.UU. u Occidente quien ha tomado la medida que hoy abordamos, sino que ha sido Siniora y su gobierno. Es importante que se tenga eso en consideración, puesto que algún día, los destructores del Líbano deberán enfrentarse a sus responsabilidades, ya no ante el juicio de la historia a la que distorsionan cínica y perversamente, sino ante la justicia. Aunque lenta, la justicia llega y como alcanzo a Saddam Hussein o a Karadzic luego de varios años, los mentores de la violencia y la destrucción del Líbano tendrán una cita con ella en el futuro.

Aunque algo tarde, los ciudadanos libaneses están comprendiendo que “la verdadera guerra” por la independencia está llegando. Los jóvenes oficiales del ejército saben que la opción es dar batalla a una dirigencia corrupta o morir como corderos bajo el filo de la espada del (2) Wilayat al-Faqih iraní o bajo una devastadora contraofensiva israelí cuando Hezbolá ataque nuevamente al estado de Israel para liberar Jerusalén para los palestinos.

 

Los libaneses han entendido que no podrán evitar la lucha con Hezbolá si desean vivir en un Líbano libre, en paz e inserto en la comunidad internacional. Nadie les ayudara a desarmar a los terroristas en su propio país, si ellos no lo hacen no tendrán futuro. Pero por sobre todo, comprendieron que no pueden confiar en ese monstruoso y decadente gobierno de 30 marionetas que les llevara a la destrucción más absoluta.

 

(1) Samir Kuntar: Terrorista pro-palestino, actual oficial de Hezbolá,  asesino tres personas -entre ellas una niña de 4 años- en la ciudad de Naharía (Israel) en 1979. Recientemente liberado en el marco de un canje de prisioneros entre Hezbolá e Israel.

 

(2) Wilayat al-Faqih Doctrina religiosa en la que se basa la división entre los musulmanes. Se trata de un extraño y autocrático concepto creado y adaptado por el difunto Ayatolá Khomeini a partir de la Revolución Islámica Iraní. La base de este sistema proporciona todos los poderes y autoridad ilimitada de veto en todos los aspectos de la vida y el gobierno a un solo hombre, el mayor imán chiíta, cuya sede se encuentra en la ciudad iraní de Qom